resfriado
Mocos, estornudos, congestión nasal, dolor de garganta y tos. Los adultos suelen sufrir de dos a cinco resfriados al año y los niños entre cuatro y ocho.
El resfriado común es la infección respiratoria aguda de origen vÃrico más extendida. Existen más de 200 virus antigénicamente diferentes, por lo que no existe una vacuna capaz de protegernos contra todos ellos.
La mayorÃa de los resfriados (el nombre proviene de la palabra griega rhin, que significa “nariz”) que se encuentran en pequeñas gotas invisibles presentes en el aire que respiramos o en las cosas que tocamos.
Existen más de 100 rinovirus diferentes con la capacidad de penetrar en el revestimiento de protección de la nariz y la garganta y provocar una reacción del sistema inmunológico capaz de causar dolor de garganta, dolor de cabeza y dificultar la respiración por la nariz.
El aire seco -en el interior o el exterior – disminuye la resistencia a las infecciones provocadas por los virus causantes de los resfriados. Fumar o estar cerca de un fumador tiene el mismo efecto. Los fumadores tienen más probabilidades de sufrir resfriado y también más riesgo de que sus sÃntomas sean más graves, más duraderos y deriven en una bronquitis o neumonÃa.
La gripe (también conocida como influenza) es una infección muy contagiosa de las vÃas respiratorias producida por un virus.
Aunque afecta a ambos sexos y a cualquier grupo de edad, los niños tienden a contraerla con mayor frecuencia que los adultos.
Además esta enfermedad es más común durante un perÃodo determinado del año, que suele ser ir de noviembre a abril, y la mayorÃa de los casos se producen entre finales de diciembre y principios de marzo.
La gripe se confunde a menudo con el resfriado común, pero los sÃntomas de la gripe suelen ser mucho más fuertes que los sÃntomas tÃpicos de estornudos y la nariz tapada de un resfriado.
Los sÃntomas de la gripe pueden incluir: fiebre, escalofrÃos, dolor de cabeza, dolor muscular, mareo, pérdida de apetito, cansancio, tos, dolor de garganta, moqueo nasal, náuseas o vómitos, debilidad, dolor de oÃdos, diarrea.
Cuando un niño contrae la gripe, de repente, parece encontrarse mal y “no tiene buen aspecto“. Tras unos cinco dÃas, la fiebre y los otros sÃntomas suelen desaparecer, pero pueden persistir la tos y la debilidad. Por lo general, en una semana o dos todos los sÃntomas desaparecen. Sin embargo, es importante tomarse la gripe en serio, porque podrÃa evolucionar a neumonÃa y a otras complicaciones graves, sobre todo en los bebés, ancianos o personas con problemas de salud crónicos.
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