Mocos
La función principal del aparato respiratorio, como ya sabéis, es conducir el oxígeno al interior de los pulmones, transferirlo a la sangre y eliminar las sustancias de desecho en forma de anhídrido carbónico.
Está formado por un conjunto de órganos, de ellos los que más se ven afectados cuando estamos resfriados son: la nariz, laringe y faringe. Si la infección se extiende, puede llegar a la tráquea y los pulmones que albergan a su vez los bronquios, bronquiolos y alvéolos pulmonares.
Todos los órganos están recubiertos por un tipo de tejido denominado mucosa.
Cuando estos órganos se ven atacados responden así:
º La mucosa segrega mocos: básicamente están compuestos de agua, oligoelementos (como potasio y sodio) y proteínas. Su estructura varía cuando pierden agua y se hacen por tanto más espesos.
º Los cilios que cubren la superficie de la mucosa se ponen en movimiento .Esta especie de pelillos van a barrer la mucosa y la van a limpiar.
º La tos es una forma importante de mantener la garganta y las vías respiratorias despejadas.
Por eso es importante tener una buena higiene del aparato respiratorio así que:
- No fumes
- Evita ambientes contaminados.
- Mantén una buena alimentación.
- Usa pañuelos
- Debes permanecer el mayor tiempo posible al aire libre.
- No uses ropa ni cinturones ajustados ya que pueden limitar los movimientos del tórax
Mocos, estornudos, congestión nasal, dolor de garganta y tos. Los adultos suelen sufrir de dos a cinco resfriados al año y los niños entre cuatro y ocho.
El resfriado común es la infección respiratoria aguda de origen vírico más extendida. Existen más de 200 virus antigénicamente diferentes, por lo que no existe una vacuna capaz de protegernos contra todos ellos.
La mayoría de los resfriados (el nombre proviene de la palabra griega rhin, que significa “nariz”) que se encuentran en pequeñas gotas invisibles presentes en el aire que respiramos o en las cosas que tocamos.
Existen más de 100 rinovirus diferentes con la capacidad de penetrar en el revestimiento de protección de la nariz y la garganta y provocar una reacción del sistema inmunológico capaz de causar dolor de garganta, dolor de cabeza y dificultar la respiración por la nariz.
El aire seco -en el interior o el exterior – disminuye la resistencia a las infecciones provocadas por los virus causantes de los resfriados. Fumar o estar cerca de un fumador tiene el mismo efecto. Los fumadores tienen más probabilidades de sufrir resfriado y también más riesgo de que sus síntomas sean más graves, más duraderos y deriven en una bronquitis o neumonía.
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